La hija de Rocío y Alaska

Estrella 

M. ha  puesto la televisión. ¿Estrella Morente? M. no da crédito a sus ojos. Pero sí, la chica que habla con Cayetana Guillén Cuervo resulta ser la cantante de flamenco. Lo dice el escueto texto bajo su nombre. Sin embargo, con el maquillaje que lleva, parece la hija del matrimonio imposible entre Rocío Jurado y Alaska. Se lo digo a M, que me da la razón mientras se ríe. “El matrimonio le sienta mal a todo el mundo”, afirma con aplastante seguridad para explicarme, o quizá explicarse, lo fea que encuentra a la antaño lozana Estrella Morente mientras ojea el cómic de Neil Gaiman que ha sacado de la biblioteca, más para mí que para él. Ayer estuvimos a punto sacar la película “Las colinas tienen ojos” del videoclub de al lado de casa, pero el dueño, parlanchín y ansioso de recomendarnos buenas películas, nos disuadió amenazándonos con larguísimas noches de insomnio. M.cambia de cadena y alguien canta, no muy bien, a pleno pulmón. Operación Triunfo, murmura antes de apagar la televisión con cierta resignación. ¿Para qué ver una película de terror teniendo televisión?

enero 25, 2007. Televisión. 3 comentarios.

Mis libros de autoayuda

princep

Lo importante no es qué te sucede, sino cómo lo vives. No lo he extraído de ningún libro de autoayuda. Alguien me lo dijo, y pensé “pues mira, tiene razón”.

El escritor de libros de autoayuda Francesc Miralles decía, en una entrevista en El Periódico de Catalunya que ahora los lectores de libros de autoayuda leían obras más complejas, como las de Eduard Punset. Aunque no me llaman la atención títulos tan poco atractivos como “Tus zonas erróneas”, no me interesa Paulo Coehlo y autoras Rosemary Altea o Elisabeth Kübler-Ross me hicieron sentir una mezcla de escepticismo, incredulidad y pasmo progresivo a medida que avancé en la lectura de sus respectivos libros (uno de cada una, más que suficiente), disfruté de “El viaje a la felicidad”, y Los cien sentidos secretos”, y “El color purpura”, por poner tan sólo algunos ejemplos, contribuyeron a enriquecer mi visión de la realidad. ¿Son por ello Punset, Amy Tan y Alice Walker autores de libros de autoayuda? ¿Qué diferencia la literatura de autoayuda de la que no lo es, pero te cae en las manos y te hace reflexionar además de disfrutar por el simple placer de leer? Las etiquetas venden.

enero 15, 2007. Literatura. 5 comentarios.

Tarzán de los monos

Tarzan

Dejarse engullir por un agujero negro cada mañana para ir a trabajar no es una experiencia recomendable para quienes sufren entre multitudes. Cuando, además, el gusano con motor que te lleva a tu trabajo va todos los días de la semana con retraso, y unos gatos desesperados no te han dejado dormir desde las cuatro de la mañana (teniendo en cuenta que, al vivir en una planta baja, es como si estuviesen debajo de mi cama), que tu mente funcione con la rapidez habitual se vuelve más complicado. Sin embargo, el sol se resiste a aceptar que estamos en enero, y si no me duermo antes, esta noche pondré la parte que me falta de “Tarzán de los monos”, que empecé a ver con cierta resistencia pese al entusiasmo nostálgico de M, y acabó atrapándome por lo políticamente incorrecta que es (los esclavos y animales mueren cada dos por tres ante la indiferencia-y la violencia-de los ingleses, pero si la intrépida Jane cae por un barranco, todos arriesgan su vida por ella, que naturalmente se salva), por la picardía seductora de la futura novia de Tarzán,  y  por el atlético e inexpresivo Johnny Weissmuller. Un mal día puede acabar bien, y con Chita haciendo de celestina entre una joven rica y un  musculoso salvaje, una se va a dormir con la sonrisa puesta, pese a todo.

enero 11, 2007. Barcelona, Cine. 1 comentario.

Uno cada diez minutos

bolso 

Dos tarjetas de crédito ampliadas por si acaso hacían falta en el viaje con el que ella y su marido iban a inaugurar el año. Un pintalabios Clinique. Dos tiquets para cambiar regalos de navidad. Un MP3 con teléfono, regalo de reyes de su marido. Las llaves de casa, del parking y del piso de sus padres. Dos teléfonos móviles. Su documentación. Los cleenex. Quién sabe cuántas cosas más. No me di cuenta y el bolso desapareció delante de mis ojos, mientras comíamos una ensalada post navideña y nos explicábamos eso que ocurre mientras hacemos planes. Ella y yo, que nos caímos fatal la primera vez que nos vimos, y aunque entonces parecía inimaginable hemos acabado confiando la una en la otra,  nos encontramos, una vez más unidas ante una situación desastrosa. Mientras hacía la denuncia, charlé con una chica ecuatoriana y otra marroquí, víctimas de sendos robos. La ecuatoriana me explicó que en los locutorios las carteras se desvanecen con una frecuencia desmesurada. Y que a ella, que entre otras cosas se le habían llevado la paga doble hacía media hora, le habían desvalijado al menos cuatro veces en Barcelona. En esta ciudad roban tanto como en cualquiera de América Latina, se lamentaba. Aunque había llegado un par de horas antes que nosotras, cuando cruzamos la puerta con la denuncia hecha y la vaga esperanza de que alguien encontrase la cartera con los documentos, ella seguía allí esperando a que la llamaran. Le deseé suerte y me entristecí por su larga espera, porque roben a los que menos tienen, por tener que sentirme culpable si no me aferro a mi bolso y me expongo a no volver a verlo en una ciudad que se vende de puertas a fuera como tranquila, segura y moderna.

enero 9, 2007. Barcelona. 2 comentarios.